Naturaleza y paisaje manchego en el Quijote (I)
Nuestra tierra ya no es lo que era, una frase tópica pero muy real. La Mancha aunque muy poco poblada está demasiado humanizada. En principio parece paradójico pero la mano del hombre ha alterado de una manera brutal todo el ámbito natural manchego, el ejemplo más claro de ello es la sobreexplotación del acuífero 23, dejándolo muy mermado y como consecuéncia de ello la desaparición de gran parte de los humedales que caracterizaban y aún caracterizan a La Mancha, pero no son una sombra de lo que fueron. Las Tablas de Daimiel agonizan por nuestra culpa y como estas, otros cientos de humedales. Pero no solo humedales, también formaciones boscosas y vegetales, comunidades animales…
En El Quijote vienen referencias a árboles y paisajes, que nos pueden servir de guia para conocer el paisaje manchego en la época de Cervantes, y aunque no sirva de mucho, quizás comprender el daño que hacemos a nuestra tierra. De todas formas con este artículo, aunque incluya algo de crítica a nuestras acciones, mi propósito en principio es dar a conocer como ya ha dicho el paisaje manchego en la época de Cervantes y sus contrastes con la actualidad.
Empiezo por las referencias mas llamativas:
- Capítulo XII: dos docenas de altas hayas
El haya (Fagus Sylvatica) es un árbol que a dia de hoy es impensable su presencia tanto en La Mancha estricta como en su ámbito cercano (Sierra Madrona, Montes de Toledo…). Requiere un mínimo de precipitaciones que si que se dan en algunas zonas tanto de La Mancha como en las sierras que la rodea, pero no soporta la sequía estival y requiere además una alta humedad estival, cosa que en La Mancha no se da. En la época de Cervantes es iguálmente dudosa la existencia del haya, aunque en el S.XVI – XVII el clima fuese algo más frio y húmedo que en la actualidad, es difícil pensar en la presencia de hayas en La Mancha, quizás de manera muy aislada.
- Capítulo XIII: grueso bastón de acebo
El acebo (Ilex aquifolium) es un arbusto típico de ambientes sombrios y húmedos, generálmente aparece en el interior de bosques de frondosas, hayedos, castañares, robledales. Esta cita si que está totálmente confirmada. En las Sierras de la Calderina y de la Virgen (Villarrubia de los Ojos, Fuente el Fresno, Urda) existen acebedas en los valles interiores de estas sierras. También son mucho más comunes en los Montes de Toledo, tanto en su vertiente toledana como en la de Ciudad Real, en Cabañeros.
- Capítulo XIII: guirnaldas de ciprés y de amarga adelfa
La adelfa ( Nerium Oleander) es una especie que no aguanta los frios intensos y las heladas persistentes, es una especie más adecuada al ambiente mediterraneo puro, por lo que no existe en La Mancha estricta. Su existencia queda relegada a las solanas de Sierra Madrona.
El ciprés (Cupressus sempervirens), esta cita difícil de analizar puesto que el ciprés no es una especie autóctona la Península Ibérica, sin embargo Cervantes aquí segúramente no se refiriese al ciprés como una especie salvaje, si no a una observación puntual. El ciprés no obstante es muy común en toda La Mancha y no solo en ambientes humanizados, también hay algún rodal asilvestrado de cipreses. También cabe destacar de su existencia en la época de Cervantes, el ciprés en teoría fué traido por los romanos, aunque ya existiese mucho antes. La diosa Ataecina (http://es.wikipedia.org/wiki/Ataecina) tenía como símbolo el ciprés y una cabra.
- Capítulo XIII: eran cual de tejo y cual de ciprés
De nuevo se cita al ciprés y por primera vez al tejo (Taxus Baccata). Un árbol típico de montañas, de hecho no suele crecer de manera natural a alturas menores de 800 metros, y de ambientes húmedos. Como dije antes, En el S.XVI fué mas frio y húmedo por lo que su existencia es segura. En la actualidad en La Mancha estricta no existen pero si en las sierras que circundan La Mancha, como la Sierra de Alcaraz y los Montes de Toledo.
Un par de ejemplos de Tejos en Cabañeros:


El Tejo es un árbol que además tiene una importante connotación histórica, dada su alta toxicidad fué utilizado por varios pueblos romanos para combatir a los romanaos: http://castillapaganfront.blogia.com/2008/042101-el-tejo-arbol-de-la-vida-y-la-muerte.php
Como tengo algo de prisa ahora y además el artículo me va a salir algo largo, lo voy a dividir en varias partes. Hasta la próxima
abril 4, 2009 a 5:34 am
no hay citas sobre abedules en el quijote? y de ser asi, es posible que Cervantes confundiera las hayas con abedules? en La Mancha es el arbol mas parecido al haya
abril 4, 2009 a 5:57 pm
Pues que yo sepa no se citan abedules en el Quijote, ni tampoco creo que Cervantes confundiera hayas con abedules. Por poder, si que puede ser que Cervantes los confundiera ya que en la misma frase dice: “y no hay ninguna que en su lisa corteza”. Ambos árboles poseen una corteza de apariencia lisa y clara, además aunque ahora los abedulares queden restringidos a los Montes de Toledo y zona noroeste del Campo de Calatrava, análisis polínicos demuestran que hubo abedules en buena parte de la provincia. Aún así, me extraña que confundiera ambos árboles.